Una semana en Sicilia

El 18 julio poníamos rumbo a Sicilia, para disfrutar de una semana de vacaciones en la isla italiana. Volamos con Ryanair a Trapani, que iba a ser nuestro centro de operaciones durante todo el viaje (aunque los últimos días previos al mismo, modificamos un poco nuestros planes).

Trapani

La ciudad de Trapani (Sicilia)

Terraza en Trapani

Terraza de un restaurante en una calle de Trapani

NOTA: La guía de Lonely Planet no está mal, pero el libro perfecto para conocer Sicilia (no se actualiza desde 2002, pero comprobaréis que Sicilia tampoco ha sufrido muchos cambios en los últimos… años) es SICILIA, de Miguel Reyero, editado por Laertes en su colección “Rumbo a“. Es perfecto tanto para organizar el viaje como para disfrutar de su lectura.

Con el coche de alquiler que cogimos en el aeropuerto –lo tuvimos que cambiar al día siguiente porque no le funcionaba el aire acondicionado– y con la ayuda del navegador GPS, nos dirigimos a i colori del vento, un Bed & Breakfast donde nos esperaba Alessandra, la dueña, para llevarnos a uno de los apartamentos que acababa de estrenar en el centro de la ciudad: Orange & Blue. Nos tocó el naranja, que estaba francamente bien (aparte de nuevo, tenía aire acondicionado en las dos habtaciones, un salón con sofá-cama y TV de plasma, una cocina completa, etc.).

Quedaban pocas horas del domingo y acabábamos de llegar, así que las aprovechamos para cenar, dar un pequeño paseo e ir a dormir, ya que había que empezar el lunes en condiciones. Nos tomamos unas pizzas estupendas en Pizzeria Calvino (via Nunzio Nasi, 73), acompañadas de unas cervezas de 66cl (a precio de los tercios de Madrid).

Pizza Calvino Pizza Calvino

Las deliciosas pizzas de Calvino.

Trapani

Vista de Trapani desde la carretera de acceso a Èrice.

La mañana del lunes la dedicamos a la playa. Nos acercamos hasta San Vito Lo Capo, una localidad al norte de Trapani con fama de tener la mejor playa de Sicilia. Y la verdad es que la playa está bastante bien, aunque las he visto mejores (hay playas de la isla que me gustaron mucho más). Lo malo es que la mayor parte de la playa es de pago, aunque nosotros dejamos las toallas en el hueco que nos permitieron sin pagar.

Catedral de Èrice Iglesia del Salvador

Catedral y torre de Èrice e interior de la iglesia del Salvador.

Volvimos a Trapani a comer, aunque era un poco tarde. De hecho, en el restaurante al que fuimos (cuando tenga la Lonely Planet a mano os digo cómo se llamaba) nos dieron de comer con la condición de tomar sólo un segundo plato –el que ellos quisieron–, aunque, al final, el precio de la comida fue como si hubiéramos tomado de todo. Aún así, hay que reconocer que estaba rico.

Calle de Èrice Calle de Èrice Calle de Èrice

Un paseo por las calles de Èrice.

Iglesia de San Giuliano

Vista de San Giuliano desde el Jardín del Balio.

La tarde del lunes decidimos dedicarla a Èrice, un pequeño pueblo medieval situado en lo alto del monte San Giuliano, desde el que se disfruta de unas panorámicas excelentes (cuando no hay niebla) y que está maravillosamente conservado. Merecen la pena la Catedral, el Jardín del Balio, el Castillo de Venus y Santa Orsola (aunque esta última iglesia no tuvimos tiempo de verla). De todos modos, lo mejor es pasear por el pueblo, por sus calles perfectamente empedradas y tomar un refresco o algún pastel típico en sus cafeterías y pastelerías. Al pueblo se puede subir en coche (fuimos por un camino tan tortuoso como bonito) o en teleférico desde Trapani (no escogimos esta opción porque el día anterior había ardido parte de la ladera).

Castillo de Venus Niebla

Junto al castillo de Venus, en cuestión de segundos se pasa de unas vistas espléndidas a una niebla que lo cubre todo.

Marionetas Torre de San Giuliano Castillo

Marionetas en una tienda de recuerdos, el campanario de San Giuliano y la entrada al Castillo de Venus.

Calle de Èrice Chico y perro

Un señor cepilla a su perro en una calle de Érice y un chico en una terraza anima al suyo a mirar a la cámara para salir en la foto.

Después de la visita a Èrice, volvimos a Trapani. Cenamos magníficamente en la Trattoria Fontana (via San Giovanni Bosco, 22, junto a la Estación). Sentados en una mesa de la terraza del restaurante dimos buena cuenta, con una botella de un buen blanco siciliano, de ensalada de pulpo, atún, etc.

Fuente en el Mercado del Pescado

Fuente en el Mercado del Pescado de Trapani.

Nada más terminar la cena, al dar la vuelta a la esquina, nos encontramos con un puesto de venta de melones –era ya medianoche– con toda la familia reunida alrededor del negocio. Es una de las fotos que más me gustan de las que hice este viaje (junto con la de la señora cruzando la calle en Èrice y una de Cefalú).

Terminamos la noche paseando por via Garibaldi, el corso Vittorio Emanuele y via Torrearsa (Trapani –que sorprendentemente posee una animada vida noctura–, tiene un par de calles principales donde se desarrolla casi toda la actividad, como ocurre en la mayoría de las ciudades de Sicilia), y tomamos un helado y un granizado en la terraza de una heladería que estaba junto a nuestro apartamento, a 20 metros de la plaza Garibaldi (en la esquina de vico Pesce con via Roma).

Puesto de melones

Puesto de melones en Trapani

El martes tocaba viaje largo (Selinunte, Scala del Turchi, Piazza Amerina), pero esa es historia para la segunda parte.

P.D.: En la última parte del diario fotográfico del viaje, colgaré las fotos de Trapani (iglesias, calles, edificios singulares), ya que fue realmente el último día el que aprovechamos para ver a fondo la ciudad.

SEGUNDA PARTE

Templo E

Templo E (detalle). Zona arqueológica de Selinunte.

Vista de Selinunte

Zona arqueológica de Selinunte

El martes, después de pasar por el aeropuerto a cambiar el coche en Hertz (el aire acondicionado no funcionaba), nos pusimos rumbo a Selinunte, un enclave arqueológico cercano al mar (a 71 km de Trapani, hacia el sur), de los más importantes del Mediterráneo y el más extenso de la civilización griega.

Las dos zonas más interesantes son la de los templos orientales y la Acrópolis, que se desarrolla en una explanada en pendiente sobre el mar y donde se pueden ver vestigios de varios templos.

Templo E Templo E

Templo E Templos de Selinunte

Templos orientales del parque arqueológico de Selinunte.

La Acrópolis

La Acrópolis. Selinunte

Aunque me gustó mucho, tengo que reconocer que no se puede ir en julio o agosto sin gorra ni cantimplora: casi nos deshidratamos. La experiencia fue tan mala que decidimos no ir a Agrigento (me habían recomendado ver el Valle de los Templos) y aprovechar el resto del día en una playa espectacular.

Comimos en un restaurante cercano a Selinunte y nos pusimos rumbo a la Scala dei Turchi.

Scala dei Turchi

Vista de la impresionante Scala dei Turchi.

La Scala dei Turchi –está al lado de Realmonte, a 10 km de Agrigento– es una preciosa playa cuya característica principal es un fantástico acantilado blanco que, al atardecer, se tiñe de rosa. Arena tiene poca y el acceso a algunas calas es complicado, pero el entorno es tan espectacular que merece la pena ir sólo a verlo (aunque nosotros nos dimos un buen baño).

Scala dei Turchi Scala dei Turchi

Vistas de la Scala dei Turchi.

Piazza Armerina

Iglesia. Piazza Armerina

Después de la jornada playera, y mucho más relajados que por la mañana, nos dirigimos hacia Piazza Armerina, un pequeño pueblecito que queda muy cerca de la Villa Romana de Casale, nuestra primera visita planeada para el miércoles. Nos alojamos en el Ostello del Borgo, un antiguo monasterio reconvertido en albergue, muy básico y muy barato, pero con algún inconveniente: la ducha salía directamente de la pared al suelo del baño y un sumidero en el centro recogía el agua; y lo peor era una alfombrilla que debía de tener la mayor colección posible de organismos vivos –o muertos–, por la pinta que tenía.

Piazza Armerina. Duomo Ayuntamiento. Piazza Armerina

Vistas nocturnas de la Catedral, el Ayuntamiento y la iglesia de San Rocco, en Piazza Armerina.

Piazza Armerina

Vista general de Piazza Armerina, con el Duomo presidiendo el pueblo.

Cenamos, bastante bien (una especie de croquetas rellenas de mozzarella y otros productos típicos, y una pizza, acompañado todo por dos cervezas de 66 cl), en el Ristorante del Teatro, que está frente al Teatro Garibaldi. Después de cenar, dimos una vuelta por el pueblo y pasamos por la Catedral, el Ayuntamiento, la iglesia de San Rocco, etc.

El miércoles se presentaba muy interesante: Enna, Catania y, sobre todo, Siracusa. Pero eso ya es historia para la tercera parte.

Scala dei Turchi

Vista de la impresionante Scala dei Turchi.

TERCERA PARTE

Calascibetta

Vista de Calascibetta, desde Enna

El miércoles nos levantamos temprano para llegar antes que las hordas de turistas a la Villa Romana de Casale (Patrimonio de la Humanidad). En la entrada –eran las 9 de la mañana–, había un siciliano mayor, gordete, con su sombrero y su puro, que nos hizo señas para que nos acercáramos. Cuando estuvimos a su altura, nos dijo en italiano que ese día no abrirían hasta las 3 de la tarde. No nos dio ninguna explicación. Como no podíamos pasar el día tirados, esperando a que abrieran la villa para ver los mosaicos, decidimos, ya que nos quedaba de camino, ir a ver Enna.

Castillo de Lombardía Nosotros en Enna Vista de Enna

Vitsta del interior del castillo, Fernando y yo en la torre Pisana y vista de Enna desde el Castillo.

Esquelas

Esquelas en una calle de Enna

Enna es un pueblo que se levanta sobre un monte y desde el que, en días despejados, se puede ver casi toda Sicilia (vale, he exagerado un poco).

Lo más interesante de la ciudad es el Castillo de Lombardía y la torre Pisana, la Catedral, la Torre de Federico II y varias iglesias distribuidas por la via Roma.

Torre Pisana Torre Pisana

Torre Pisana (Castillo de Lombardía)

El Castillo de Lombardía fue uno de los principales puntos de defensa de la Sicilia medieval. De origen árabe, fue restaurado por los normandos y Federico II, en el siglo XII, levantó un complejo amurallado con torreones, de los que queda especialmente bien conservada la Torre Pisana. Delante del castillo, convertido en un mirador, están las ruinas de lo que fue el Templo de Ceres.

Boda en la catedral de Enna Catedral de Enna. Interior

Interior de la catedral de Enna, durante la celebración de una boda.

Catedral de Enna Santa Chiara Santa Chiara

Fachada de la Catedral de Enna y fachada e interior de Santa Chiara.

San Giovanni

Interior de San Giovanni

El paseo que dimos desde el castillo hasta el centro de la ciudad nos permitió ver algunos de los edificios más interesantes de la ciudad, como la Catedral (levantada en 1307 por la reina Leonor, devastada por un incendio y reconstruida posteriormente en formas renacentistas), la iglesia de San Giovanni o la de Santa Chiara (actualmente es un memorial de los caídos en las dos guerras mundiales).

Santa Chiara Santa Chiara La colada del cura

Interior de Santa Chiara y “la colada del cura”.

Fuente del Amenano

Fuente del Amenano

Después del agradable paseo por Enna, nos pusimos de nuevo en ruta, camino de Siracusa. La siguiente parada, aprovechando que se acercaba la hora de la comida, iba a ser Catania.

Catania es la segunda ciudad de Sicilia y, aunque tiene fama de insegura y ha crecido bastante mal, su casco histórico está muy bien cuidado (fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2002).

Decidimos comenzar la visita por la Pescheria (estaban a punto de cerrar, recoger y hacer limpieza), mercado histórico heredero de los zocos islámicos, donde se mezclan ruidos, olores, colores, … Aprovechamos para comer en la Trattoría La Paglia (Via Pardo, 23), que está en el mismo mercado del pescado, y disfrutamos de unos fantásticos espaguetis vongole (qué almejas más ricas) y de un atún que estaba exquisito.

Mercado del pescado de Catania

Los vendedores empiezan a recoger los puestos del mercado de pescado.

Catedral de Catania Catedral de Catania

Catedral de Catania y fuente del Elefante.

Catedral de Catania Catedral de Catania Catedral de Catania

Interior de la catedral de Catania.

Catedral de Catania

Capilla de la Catedral de Catania.

Badia di Santa Agueda

Badia di Santa Agata

Después de comer, dimos el paseo turístico.

Empezamos por la Piazza del Duomo, en la que se puede ver la Catedral (erigida entre 1078 y 1093 y reconstruida en varios siglos –fachada barroca de Vaccarini, cúpula del siglo XVIII), el Palacio de los Elefantes (sede del Ayuntamiento), varios palacios, la fuente Amenano (se alimenta del río que le da nombre) y la fuente del Elefante (símbolo de Catania).

Casi al lado de la Catedral está la preciosa Badia di Santa Agata (obra maestra de Vaccarini). Seguimos por la Plaza de la Universidad y recorrimos la Via Vittorio Emanuele II y la Via Teatro Greco, donde se encuentra el Teatro Romano y el odeón.

Fuente del Elefante Palacio de la Universidad

Palacio de los Elefantes (Ayuntamiento), fuente del Elefante y Palacio de la Universidad.

San Francesco Teatro romano

Iglesia de San Francesco y corredor interior del Teatro Romano de Catania.

Teatro romano Teatro romano

Teatro romano de Catania.

Monasterio de los benedictinos

Monasterio de los benedictinos

Por último nos acercamos hasta San Nicoló (la iglesia se inició en 1687 y su fachada permanece inconclusa) y el convento de los benedictinos (el tercero más grande de Europa y actualmente sede de la Facultad de Filosofía y Letras), cuyo edificio actual, que sustituyó al devastado por el terremoto, es de 1703 e intervinieron en él arquitectos de la talla de Amato, Benedetto, Battaglia o Vaccarini.

Los balcones de su fachada son espectaculares, así como la decoración de la entrada y los claustros (aunque al utilizarse como Universidad, ha perdido parte de su encanto).

San Nicoló Monasterio de los benedictinos. Balcón. Monasterio de los benedictinos

San Nicoló y detalles del monasterio de los benedictinos (balcón e interior).

Terminada la corta visita a Catania, cogimos el coche hacia Siracusa, destino en el que pasaríamos un par de días y que será la parte central de la próxima entrega del diario del viaje.

Monasterio de los benedictinos

Escaleras de entrada al monasterior de los benedictinos (Catania).

CUARTA PARTE
El miércoles, después de comer en Catania y hacer una breve visita a la ciudad, continuamos el viaje a Siracusa, donde íbamos a pasar los próximos dos días.

Siracusa

En Ortigia, casi todas las callejuelas acaban en el mar.

Fuente plaza Archimede

Detalle de la fuente de la plaza Archimede

La entrada a la ciudad fue caótica debido a un accidente (tal y como conducen, es un milagro que no haya más), pero nada más cruzar uno de los puentes de acceso a la isla de Ortigia, nos dimos cuenta de que estábamos en una ciudad que nos iba a ofrecer los mejores momentos del viaje.

Miguel Reyero dice en su libro sobre Sicilia que “es difícil, para quien ama las ciudades hermosas, agradables y proporcionadas, ser objetivo cuando se describe Siracusa” y que “de la maravillosa isla de Ortigia, en la que se agrupa la ciudad griega, la medieval y la barroca, uno no encuentra el momento de irse y, cuando lo hace, siempre desea volver”.

P.D.: Me ha dejado un mensaje en el blog en el que me dice que espera tener preparada una nueva edición de su guía de Sicilia antes de fin de año, así que ya sabéis una de las cosas que podéis regalar esta próxima Navidad.

Via Lungomare di Levante Hotel Gutkowski Hotel Gutkowski

El hotel Gutkoswski (el edificio azul) en la via Lungomare di Levante, el edificio contiguo (con más habitaciones, terraza, trattoria y una foto de la sala de desayuno.

Templo de Apolo

Templo de Apolo

El hotel Gutkowski, recomendación de Ernesto, son dos pequeños edificios antiguos (restaurados) frente al mar, con unas habitaciones minimalistas, pero muy bien decoradas, amplias, llenas de luz, y con preciosas estancias para la lectura, el desayuno, etc. (también tiene una terraza y, desde hace pocos meses, una trattoría).

En Siracusa, aparte del Parque Arquelógico, lo más interesante está en la isla de Ortigia (Catedral, Fuente Aretusa, Palacio Bellomo, Castillo Maniace, Templo de Apolo, etc.).

En nuestra toma de contacto con la isla, dimos un paseo por las principales calles –la zona del Templo de Apolo, la plaza Archimede, la plaza del Duomo, etc.– y terminamos junto al Castillo Maniace, cenando muy bien en la terraza de la Trattoria Taberna Sveva (Piazza Federico di Svevia, 1). Después de cenar, regresamos al hotel por la via Giudecca, la Piazza S. Giuseppe, etc., y paramos a tomar un café freddo en una pastelería de la via Matteotti.

Piazza del Duomo

Piazza del Duomo. Ortigia (Siracusa)

Catedralde Siracusa Catedral de Siracusa

Catedral de Siracusa Catedral de Siracusa

Catedral de Sicilia, con fachada de Ignacio Marabitti (1746), que sustituye a la destruida por el terremoto de 1693.

Catedral de Siracusa Palacio Beneventano del Bosco

Catedral, Palacio Senatorial e iglesia Santa Lucia alla Badia, y detalle del interior del Palacio Beneventano del Bosco. Piazza del Duomo. Ortigia. Siracusa.

Santa Lucia alla Badia Montevergine

Santa Lucia alla Badia y Montevergine.

Vista nocturnaLa mañana del jueves la pasamos en la playa, aunque antes dimos una pequeña vuelta por la ciudad para ver el interior de la Catedral, la fuente Aretusa y un cuadro de Caravaggio que está expuesto en Santa Lucia alla Badia. Fuimos a la Masseria sul Mare (strada statale 115, Siracusa – Noto, km 391,600), un lugar de agroturismo donde comimos muy bien (lo que ellos quisieron) y desde donde accedimos a la playa Pineta del Gelsomineto (tiene otra entrada antes de la Masseria, pero hay que pagar el parking, y allí nos dieron hasta una sombrilla y pudimos utilizar después la ducha).

Aunque hay alguna playa quizá más bonita yendo hacia el sur por la costa, ésta es muy tranquila y tampoco tiene nada que envidiar a las otras.

Playa

Una de las fantásticas playas que hay cerca de Siracusa.

Vista de Noto desde Santa Chiara

Vista de Noto desde Santa Chiara

Por la tarde nos acercamos a Noto, un precioso pueblo barroco (sufrió un terremoto en 1990 y otro en 1996 y han sido restaurados la mayoría de los edificios importantes, incluyendo la Catedral) que se desarrolla alrededor de su calle principal (corso Vittorio Emanuele) y que es uno de los lugares imprescindibles de Sicilia (me han dicho que Ragusa es otro pueblo que uno no puede perderse, pero en una semana no da tiempo a todo).

Porta Reale San Francesco Santa Chiara

Porta Reale, San Francesco y Santa Chiara.

Piazza dell'Immacolata

Piazza dell'Immacolata (iglesia de San Francesco y El Salvatore)

San Francesco Santa Chiara Santa Chiara

Interior de San Francesco y Santa Chiara.

Catedral de Noto Catedral de Noto

Vistas de la catedral, desde Santa Chiara.

Iglesia de NotoLo más interesante para ver en Noto es: la Porta Reale (entrada al corso Vittorio Emanuele), la piazza della Inmacolata (que, sobre la escalinata obra de Vicenzo Sinatra, preside la iglesia de San Francesco a l’Immacolata), la iglesia de Santa Chiara (muy bonita iglesia barroca con unas vistas espectaculares de la ciudad desde su campanario), el conjunto monumental de la piazza del Municipio (la catedral –del siglo XVIII, con una fachada impresionante–, el palacio de San Alfano, el palacio episcopal y el palacio Ducezio –construido en 1746 y proyctado por Vicenzo Sinatra; actual sede del Ayuntamiento), el neoclásico Teatro Comunal, el palacio Nicolaci Villadorata (de 1640, obra de Rosario Gagliardi, con unas impresionantes ménsulas barrocas sujetando los balcones y un precioso interior) y la iglesia de Montevergini (que cierra la parte superior de via Nicolaci con su fachada cóncava con dos torres).

Catedral de Noto

Catedral de Noto

Palacio Ducezio

Palacio Ducezio, actual sede del Ayuntamiento de Noto.

San Carlo Montevergine

Iglesias de San Carlo y Montevergine.

Palacio Nicolati Villadorata Palacio Nicolati Villadorata

Detalle de un balcón y parte trasera del Palacio Nicolaci Villadorata.

Palacio Nicolati Villadorata Palacio Nicolati Villadorata Palacio Nicolati Villadorata

Salones del palacio Nicolati Villadorata.

Fernando en Noto

Fernando, dando buena cuenta de los cannoli y helados de Noto.

Y después de ver Noto, lo mejor es sentarse en la terraza del Caffé Sicilia (corso Vittorio Emanuele, 125) y disfrutar de, quizá, los mejores helados y granizados que haya probado.

El granizado de almendra es excelente, los helados son riquísimos (sólo hay que preguntarle a Fernando por el de chocolate) y los cannoli (canutos rellenos de ricotta –requesón– o chocolate) son espectaculares.

Teatro Comunale Teatro Comunale

Teatro Comunale Teatro Comunale

Teatro Comunale

Teatro Comunale de Noto

Por la noche, ya de vuelta en Siracusa, dimos un paseo por la isla (uno nunca se cansa de pasear por Ortigia y cada vez se descubren nuevos rincones con algo especial) y cenamos pasta es un local barato y muy bueno (en via Cavour, 28) que se llama Sicilia in Távola.

Calles de Siracusa Portal de Siracusa Niña en balcón

Paseando por las calles de Siracusa.

Por las calles de Siracusa Por las calles de Siracusa

Por las calles de SIracusa Por las calles de Siracusa

Fernando en el paseo marítimo de Siracusa Siracusa

Paseando por las calles de Siracusa.

Fuente Aretusa Jardín junto al acuario

Vista desde la fuente Aretusa (con sus impresionantes papiros) y jardín a la entrada del acuario.

Fuente Aretusa

Fuente Aretusa

San Benedetto San Benedetto

Iglesia de San Benedetto.

Porta Marina Foro Italico Palacio Blanco

Piazza Marina Foro Itálico Siracusa

Porta Marina, Foro Itálico, Palacio Blanco y otras vistas de la isla.

Castillo de Maniace

Castillo Maniace

El viernes por la mañana nos íbamos de Siracusa, pero decidimos aprovechar la mañana para visitar el Castillo Maniace.

Es una fortaleza que fue construida en 1239 por Federico II sobre un fuerte levantado por el comandante bizantino Giorgio Maniace en 1038.

.

Castillo de Maniace

Castillo Maniace

Castillo Maniace Castillo Maniace

Castillo Maniace Castillo Maniace

Castillo Maniace

Castillo Maniace

Después de la visita al castillo, nos pusimos rumbo a Trapani, con escalas en el precioso pueblo de Cefalú y en Monreale (su catedral es una de las visitas imprescindibles), pero eso será parte de la quinta entrega del diario del viaje a Sicilia.

En moto por la piazza del Duomo

P.D.: Haciendo clic en las fotos, se abren a mayor tamaño en una nueva ventana.

 

QUINTA PARTE

 

Cefalú

Vista de la ciudad de Cefalú

Cefalú

Un niño en el puerto de Cefalú

El viernes, después de la visita al Castillo Maniace de Siracusa, emprendimos viaje a Cefalú, una pequeña localidad en la provincia de Palermo.

Cefalú es un precioso pueblo, muy turístico, que está delimitado por el mar y por una roca con forma de cabeza (de donde le viene el nombre). Por cierto: creo que es donde se rodó Cinema Paradiso.

Santa Maria della Catena Iglesia del Purgatorio Iglesia del Purgatorio

Santa Maria della Catena e iglesia del Purgatorio

Puerto de Cafalú Toldos

Bajando por las calles que dan al mar: vista del puerto y valcones con toldos a rayas.

Cefalú

Vista de Cefalú

El calor era casi insoportable, pero pasear por el puerto y la playa, por sus calles angostas y coloreadas por los toldos y toallas de los balcones, etc., merece siempre la pena.

Tras un primer paseo de reconocimiento (vimos algunas iglesias, pasamos por delante de la preciosa catedral, …), nos dirigimos a la Trattoria La Botte (via Veterani, 6), donde comí un excelente cuscús con pescado (aunque la comida es bastante buena, el calor en el local era insufrible –tenían el aire acondicionado al mínimo y no quisieron subirlo–, el servicio fue lentísimo y el precio algo alto). Después de comer, bajamos al puerto y dimos un paseo por el centro del pueblo, para dirigirnos finalmente a la plaza de la catedral, flanqueada por el palacio episcopal y el palacio Piraino, y protegida por la roca que delimita el pueblo.

Vista de Cefalú Vista de Cefalú

Vistas de Cefalú

Catedral de Cefalú

Catedral de Cefalú

Catedral de Cefalú Catedral de Cefalú Catedral de Cefalú

Catedral de Cefalú

La fachada de la catedral tiene dos torres que le dan un aire más de fortaleza que de templo. El interior, precioso, tiene mosaicos bizantinos y está presidido por un espléndido Cristo Pantocrátor (mediados del s. XII). Se divide en tres naves separadas por 16 columnas tomadas de edificios de la antigüedad, que sostienen una serie de arcos apuntados. Las paredes laterales están cubiertas de mosaicos de mediados del s. XIII.

Catedral de Cefalú

Cristo Poantocrátor. Catedral de Cefalú

Palacio episcopal Puesto de fruta

Palacio episcopal y puesto de fruta en Cefalú.

Fuente del Tritón

Piazza Vittorio Emanuele. Fuente del Tritón.

Una vez terminada la visita e Cefalú, seguimos el viaje camino de Palermo. El caos que había a la entrada de la ciudad (además era viernes) nos disuadió de parar allí (queda para el siguiente viaje a la isla) y decidimos continuar hasta la cercana población de Monreale.

Un antiguo refrán siciliano dice que “quien va a Palermo y no ve Monreale, va asno y vuelve borrico“. Y es verdad que no tiene perdón perderse una de las catedrales más impresionantes que he visto. En el centro del pueblo está la piazza Vittorio Emanuele, con la fuente del Tritón en su centro; y allí se encuentra la catedral, con su fachada mirando a la piazza Guillermo II.

Ábside de la catedral de Monreal Torre de la catedral de Monreale

Ábside y torre de la catedral de Monreale.

Catedral de Monreale Catedral de Monreale Catedral de Monreale

Interior de la catedral de Monreale.

Catedral de Monreale

Catedral de Monreale

Catedral de Monreale Catedral de Monreale

Interior de la catedral de Monreale.

Catedral de Monreale

Fachada de la catedral de Monreale

La catedral, ejemplo del arte normando en Sicilia, es una síntesis de elementos clásicos, nórdicos, árabes y bizantinos. Los osaicos del interior del templo son apabullantes y uno se podría pasar horas admirándolos. Pero no se puede ver la catedral por dentro y no dar un rodeo a la misma para ver los ábsides, ni dejar de entrar en su claustro del siglo XII (la única zona de pago): sus 228 columnas de mármol pareadas –alternando las lisas con las decoradas con mosaicos–, los maravillosos capiteles, la preciosa fuente rodeada por el “chiostrino”, etc., hacen que sea una visita imprescindible.

Claustro Claustro

Claustro Claustro Fuente del claustro

Claustro de la catedral de Monreale: detalles de las columnas, fuente, etc.

Detalle de capitel. Claustro de la catedral de Monreale.

Candados

Una tradición romana.

Terminada la visita a Monreale, y después de habermos tomado un refresco en una terraza de la plaza de la catedral, continuamos el viaje hasta el punto de destino: Trapani.

Como ya era tarde, nos fuimos a cenar de nuevo a Pizza Calvino y después dimos un agradable paseo por el centro de la ciudad y por el paseo marítimo.

En barco Castello della Colombaia

Navegando rumbo a Lévanzo y vista del Castello della Colombaia.

NavegandoEl sábado lo dedicamos a la navegación. Terence, un inglés que tiene un bonito barco de vela y que lleva más de un año viviendo en Trapani con su hijo (en su barco), nos llevó hasta la isla de Lévanzo (la más agreste de las islas Égades).

Pasamos el día bañándonos en altamar, en unas aguas con un azul impresionante. A medidodía, Terence nos preparó la comida en el barco (una ensalada, un risoto y un poco de fruta). Después nos dimos un último chapuzón y pusimos rumbo a Trapani. La vuelta fue algo accidentada porque el mar estaba muy picado (preguntadle a Fernando qué tal lo pasó).

Por la tarde aproveché para ver el centro de Trapani a fondo: la iglesia del Purgatorio, el Palacio del Senado, la torre del Reloj, la catedral de San Lorenzo, la Iglesia del Colegio, el mercado de pescado, la torre de Ligny, etc.

Palacio Senatorial Iglesia del Purgatorio

Palacio del Senado e iglesia del Purgatorio.

La iglesia del Purgatorio (s. XVIII), obra del arquitecto Pietro Castro, guarda en su interior 20 grupos de estatuas que representan la Pasión de Cristo y que utizan para la famosa procesión de Viernes Santo, de la Semana Santa de Trapani.

Paso de Semana Santa Torre del RELOJ

Paso de Semana Santa (iglesia del Purgatorio) y Torre del Reloj.

El palacio del Senado (1696), junto a la torre del Reloj (s. XIII) –sobre la Porta Oscura, una de las antiguas entradas de la ciudad–, preside la via Vittorio Emanuele, la calle principal de la época catalana.

La iglesia del Colegio (siglo XVIII) –una de las muestras de arte de estilo barroco más impresionantes de Trapani– tiene en el altar mayor un relieve de mármol de la Inmaculada, obra maestra de Ignazio Marabitti.

Iglesia del COLEGIO Iglesia del Colegio Iglesia del COLEGIO

Iglesia del COLEGIO Iglesia del COLEGIO

Iglesia del Colegio (fachada, altar mayor, sacristía, etc.).

La catedral de San Lorenzo fue levantada en 1635, sobre otro templo, y tiene una fachada y un interior de estilo barroco.

Catedral de Trapani Catedral de Trapani

Catedral de Trapani Catedral de Trapani Catedral de Trapani

Catedral de San Lorenzo (Trapani)

Atardecer en TRAPANI

Atardecer en Trapani.

Mercado del pescado

Mercado del pescado (Trapani)

Piazza Garibaldi Puesto Palacio Berardo Ferro

Piazza Garibaldi y antiguo Gran Hotel, puesto típico de venta ambulante y patio del palacio Berardo Ferro.

Por la noche dimos un último paseo por la ciudad y cenamos, de nuevo, en la estupenda Trattoria Fontana –tomé, quizá, los langostinos más ricos que he probado nunca–; allí conocimos a una familia catalana encantadora: como estoy trabajando actualmente en Barcelona, se ofrecieron a enseñarnos la ciudad y los locales más interesantes. Ella trabaja en El Mundo Deportivo y, según me han comentado mis compañeros de trabajo, sale en tertulias deportivas de TV3 y es un personaje conocido en la ciudad.

Mozia

Embarcadero, junto a la isla de Mozia.

Salinas

Salinas

Y ya sólo quedaba la mañana del domingo. Como está muy cerca del aeropuerto, nos acercamos a Mozia (a la laguna donde está la isla de San Leo) y a las salinas y Reserva Natural dello Stagnone (muy cerca de Marsala). Las salinas las comenzaron a explotar los fenicios, aprovechando las aguas bajas y tranquilas del lugar. Es una preciosa para recorrer, fundamentalmente, al atardecer. Aún quedan en pie tres molinos, aunque la actividad cada día es menor y se está convirtiendo en una atracción meramente turística.

Salinas

Salinas y Reserva Natural dello Stagnone

Después de la visita a las salinas, nos pusimos camino del aeropuerto para coger el avión que nos traería de nuevo a Madrid. No sé cuándo será, pero seguro que volveremos Sicilia (¡nos queda tanto que ver!).

16 pensamientos sobre “Una semana en Sicilia”

  1. Gracias por colgar tanta información y tan bien organizada. Y todas esas fotos tan bonitas. Mmmm. Un placer haber dado con tu blog.

  2. Gracias por compartir tu viaje. Lo has descrito genial. Tomo nota para mi próximo viaje :) . Gracias!

  3. Nuria Prat dijo:

    Estupendo reportaje, nos vamos a Sicilia para fin de año, solo serán 4 días pero tu blog me ayudará, tu explicaciones y fotografías han aumentado mi interés. Gracias.

  4. Gracias por compartir tan bellos lugares!!!increible tanta belleza.y esas iglesias tan magestuosas.Un placer haber descubierto este blog..

  5. Muy lindo tu blog! Viajamos a Sicilia en Junio por cuatro días, me fue muy útil tu información, muchas gracias!

  6. Elisabet verdet dijo:

    Me ha gustado mucho la descripcion de vuestro viaje. Queria saber como averiguar si la 4 edición de la guia saldrá pronto. No sé cómo contactar con el autor, que hace poco dijo que la tendria acabada a estas alturas.
    Un saludo!

    • No he vuelto a saber del autor y no he visto la guía en ninguna librería, así que imagino que no se ha llegado a publicar. De todas maneras, pon el nombre del autor en Google, que seguro que encontrarás la referencia a la guía si finalmente se ha publicado.
      Un saludo,
      Adolfo

  7. Me ha encantado la descripción que habéis dado de la isla de Sicilia. Estamos preparando un viaje por la zona y nos habéis dado mucha información de lo que podemos encontrar por allí. Seguramente realicemos un combinado con Malta, durante doce a quince días. Muchas gracias y si tenemos alguna duda ya os la consultamos.

  8. Fabrizio dijo:

    Como siciliano doc, pero residente en Madrid desde 5 años, os quería agradecer por la magnífica descripción que habéis hecho de mi tierra (sin dudas, mucho mejor que algunas guías…). Por casualidad, navegando por la web, he encontrado vuestro blog y me ha encantado leer esta página. Hay rincones de mi isla que aún no conozco, pero si os quería recomendar, para una eventual vuelta, la zona del sur-este, en particular las ciudades de Ragusa, Modica, Scicli, Caltagirone y Palazzolo Acreide (¡son unos belenes “barrocos”!). Por cierto, Taormina con su precioso teatro griego-romano y sus callejuelas medievales, con vistas al mar y al Etna. Y por último (aunque podría seguir con la lista) dedicaría una estancia sólo y exclusivamente a Palermo que es el resumen de todas las civilizaciones que han pasado por la isla. Muchas gracias!!!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 581 seguidores