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No hay nada mejor que ser curioso (como el señor de la escultura del jardín de la Biblioteca Nacional de París) para conseguir buenas fotos.

En esta entrada os dejo algunas imágenes que conseguí mirando donde uno no suele mirar (a costa de que te confundan con un loco): los relojes de la tienda de antigüedades de Montmartre, el cartel de una galería de arte, la silueta del Sacré-Coeur tras el reloj de la antigua estacion de tren, una vetana que nos introduce en una casa del barrio de Montmartre, la figura del Sonámbulo en un difícil equilibrio sobre una esfera que un pájaro parece querer romper (en la zona de La Défense), la entrada arbolada a un edificio –el portero tras la puerta, mirando al exterior–, una “patisserie” encantadora, un pájaro en las ramas de un árbol, unos árboles-árbol en el jardín de Luxemburgo, dos chicas charlando en la orilla del Sena, unos azulejos dibujados, el escenario de una ópera minutos antes de la representación, el colorido de las brochetas del escapaate de un restaurate del Quartier Latin o simplemente la textura de una escaleras.

Espero que os gusten 🙂

NOTA: Pulsad en “Leer el resto de esta entrada” para ver todas las fotos (y haced clic sobre ellas para verlas a mayor tamaño).

 

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