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José Manuel Caballero BonaldA José Manuel Caballero Bonald comencé odiándole porque, de pequeño, la profesora de Lengua nos hizo leer “Dos días de setiembre” (narración sobre los días de vendimia en una pequeña ciudad andaluza), que es un relato demasiado árido para un niño (o al menos esa es mi impresión). Años más tarde volví a leer alguna obra suya –sobre todo poesía– y me di cuenta de que aquel odio juvenil era debido únicamente al mal de la edad.

Hoy, cuando volvía a casa en el metro, leí uno de esos estupendos carteles de la campaña Libros a la calle en los que acercan al público fragmentos de novelas, poesías, etc., fomentando así la lectura. Aquí os dejo la poesía de Caballero Bonald y, también, el enlace al pdf del cartel, por si alguien lo quiere.

Summa Vitae
De todo lo que amé en días inconstantes
ya sólo van quedando
rastros, marañas, conjeturas,
pistas dudosas, vagas informaciones:
por ejemplo, la lluvia en la lucerna
de un cuarto triste de París,
la sombra rosa de los flamboyanes
engalanando a franjas la casa familiar de Camagüey,
aquellos taciturnos rastros de Babilonia
junto a los barrizales suntuosos del Éufrates,
un arcaico crepúsculo en las Islas Galápagos,
los prolijos fantasmas
de un memorable lupanar de Cádiz,
una mañana sin errores
ante la tumba de Ibn’Arabi en un suburbio
[de Damasco,
el cuerpo de Manuela tendido entre los juncos
[de Doñana,
aquel café de Bogotá
donde iba a menudo con amigos que han muerto,
la gimiente tirantez del velamen
en la bordada previa a aquel primer naufragio…
Cosas así de simples y soberbias.
Pero de todo eso ¿qué me importa
evocar, preservar después de tan volubles
comparecencias del olvido?
Nada sino una sombra
cruzándose en la noche con mi sombra.

José Manuel Caballero Bonald (1926)
Manual de infractores

También os dejo el enlace a la web de la Fundación Caballero Bonald, donde podéis encontrar información sobre el autor y su obra.

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