Etiquetas

, , , , , , , ,

Ayer sábado me dediqué a la buena vida. Quedé con mi amiga Anay para disfrutar de un sábado tranquilo y “cultureta”. Lo primero que hicimos fue ir a una plaza junto a la calle de la Pasa a tomar una cerveza antes de ir a comer a Según Emma (¡qué buena estaba la ensalada de hojas, pera y helado de queso de cabra!). Aproveché para darle a Anay algunas tonterías que le traje de San Francisco y ella me regaló Todos Los Rotros Del Pasado, una antología poética de Francisco Brines.

Después de la comida, nos fuimos a tomar un café rodeados de libros, en una librería que descubrí hace pocas semanas: La Buena Vida. Está en el número 10 de la calle Vergara y es, según sus dueños, un “café del libro”. La selección de libros es buenísima (también hay discos, DVDs, etc.), el local es espacioso y muy agradable y tomar un café en ese ambiente (y con muy buena música de fondo) no tiene precio.

Aprovechamos la visita y compramos dos libros. Espero que Anay me refresque la memoria y me diga cuál compró ella. Yo, acordándome de una recomendación de Antonio, me compré Vida De Este Capitán, de Alonso de Contreras, que ha recuperado Javier Marías en su magnífica editorial Reino de Redonda (los prólogos del libro son de Arturo Pérez-Reverte y de José Ortega y Gasset).

Después del café, cogimos el metro para acercarnos a uno de los mejores museos de Madrid: el Museo Sorolla. El edificio del museo se construyó en 1911 y fue la vivienda familiar y estudio del pintor. Conserva casi intacto el ambiente original de la vivienda y taller de Joaquín Sorolla y custodia la colección más importante del pintor valenciano (aparte de esculturas, mobiliario, cerámica, etc.). Tiene, además, un fantástico jardín diseñado por Sorolla (inspirándose en los Reales Alcázares de Sevilla y el Generalife de Granada) y un coqueto patio andaluz.

.

Tras visitar al museo, Anay se fue a estudiar un ratillo y yo aproveché para ir a comprarme unos zapatos, un disco duro para mi portátil y las entradas del concierto de R.E.M., que será el 1 de octubre en la plaza de Las Ventas (¿os apuntáis?).

Por la noche, fui con Cristina y con Oussama a cenar a La Platea (ya tiene delito que una amiga catalana me descubra sitios de Madrid), un restaurante que está en la esquina de las calles Amnistía y Unión (muy cerca de La Buena Vida). El trato, la decoración y la iluminación del local son de lo mejor y, sobre todo, la comida: unos platos muy ricos con un precio muy ajustado. Va a convertirse en uno de mis restaurantes “fijos” de Madrid.

En fin, un sábado redondo, al que sólo le faltó uno que se fue de concierto con los amigotes 😉

P.D.: El viernes fuimos a ver Vicky, Cristina, Barcelona y, para mí, es de lo más flojillo de Woody Allen. Aburrida y llena de topicazos.

Anuncios