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Este fin de semana he ido a la exposición Weegee’s New York (y me he comprado el catálogo, que está de maravilla), he ido al teatro y he visto una película. La exposición de fotografía la podéis ver en la Fundación Telefónica.

Una comedia española, de Yasmina RezaEl sábado fui al Teatro Valle Inclán a ver Una Comedia Española, obra de Yasmina Reza (muchos de vosotros imagino que habréis visto alguna de las versiones de Arte –yo asistí en el Marquina, hace ya unos años, a la que dirigió y protagonizó Flotats–).

Lo primero que me sorprendió fue el teatro. El Valle Inclán, inaugurado en 2006 –donde estaba la antigua Sala Olimpia–, forma parte del Centro Dramático Nacional. Obra de los arquitectos Ángela García de Paredes e Ignacio García Pedrosa, ha sido galardonado con el Premio de Arquitectura Española 2007. La sala es amplia, los asientos cómodos y se ve bien desde cualquier parte (hasta desde los laterales). La sala principal tiene un aforo de 510 espectadores y la sala Francisco Nieva de 150.

Teatro Valle Inclán

Este es el argumento de Una Comedia Española: cinco actores ensayan una obra que gira en torno a una reunión de familia. En el transcurso de la misma, una madre presenta a sus hijos y a su yerno, al nuevo hombre de su vida, un viudo administrador de fincas. La madre se enamora perdidamente, para consternación de sus dos hijas, ambas actrices de dispar fortuna. La pieza está  concebida según el principio de las muñecas rusas. Es teatro dentro del teatro: los actores hacen paréntesis para contar al público sus opiniones, discuten con el director, etc.

Me ha gustado mucho la escenografía (por fin veo una obra en la que utilizan el vídeo en directo y no chirría), la dirección de Silvia Munt, y los actores (en especial Xicu Masó, aunque los demás también están a buen nivel –Mónica Randall, Ramón Madaula, Cristina Plazas y María Molins–). La obra estará en cartel hasta el 29 de marzo.

Clint Eastwood

grantorinoPero lo mejor de la semana (y de mucho mucho tiempo) fue la película que vi el domingo. Gran Torino, la última entrega de Clint Eastwood (en la que actúa y también dirige), es excepcional. La historia, la dirección de actores, la música, … Todo es perfecto en esta nueva obra maestra en la que Eastwood nos cuenta la historia de Walt Kowalski, un veterano de la guerra de Corea, duro e inflexible,  que vive en un mundo cambiante que le obliga a enfrentarse a sus prejuicios.

Carlos Boyero termina su artículo El ogro era romántico con esta frase:

“Todo fluye y palpita en esta película magistral, concebida con los medios justos, con enorme talento, con sentido moral. Es normal que la emoción explote con un desenlace tan imprevisible como épico. No se muera nunca, señor Eastwood.”

No os la podéis perder.