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NOTA: AQUÍ tenéis una página con el viaje completo.

El 18 julio poníamos rumbo a Sicilia, para disfrutar de una semana de vacaciones en la isla italiana. Volamos con Ryanair a Trapani, que iba a ser nuestro centro de operaciones durante todo el viaje (aunque los últimos días previos al mismo, modificamos un poco nuestros planes).

Trapani

La ciudad de Trapani (Sicilia)

Terraza en Trapani

Terraza de un restaurante en una calle de Trapani

NOTA: La guía de Lonely Planet no está mal, pero el libro perfecto para conocer Sicilia (no se actualiza desde 2002, pero comprobaréis que Sicilia tampoco ha sufrido muchos cambios en los últimos… años) es SICILIA, de Miguel Reyero, editado por Laertes en su colección “Rumbo a“. Es perfecto tanto para organizar el viaje como para disfrutar de su lectura.

Con el coche de alquiler que cogimos en el aeropuerto –lo tuvimos que cambiar al día siguiente porque no le funcionaba el aire acondicionado– y con la ayuda del navegador GPS, nos dirigimos a i colori del vento, un Bed & Breakfast donde nos esperaba Alessandra, la dueña, para llevarnos a uno de los apartamentos que acababa de estrenar en el centro de la ciudad: Orange & Blue. Nos tocó el naranja, que estaba francamente bien (aparte de nuevo, tenía aire acondicionado en las dos habtaciones, un salón con sofá-cama y TV de plasma, una cocina completa, etc.).

Quedaban pocas horas del domingo y acabábamos de llegar, así que las aprovechamos para cenar, dar un pequeño paseo e ir a dormir, ya que había que empezar el lunes en condiciones. Nos tomamos unas pizzas estupendas en Pizzeria Calvino (via Nunzio Nasi, 73), acompañadas de unas cervezas de 66cl (a precio de los tercios de Madrid).

Pizza Calvino Pizza Calvino

Las deliciosas pizzas de Calvino.

Trapani

Vista de Trapani desde la carretera de acceso a Èrice.

La mañana del lunes la dedicamos a la playa. Nos acercamos hasta San Vito Lo Capo, una localidad al norte de Trapani con fama de tener la mejor playa de Sicilia. Y la verdad es que la playa está bastante bien, aunque las he visto mejores (hay playas de la isla que me gustaron mucho más). Lo malo es que la mayor parte de la playa es de pago, aunque nosotros dejamos las toallas en el hueco que nos permitieron sin pagar.

Catedral de Èrice Iglesia del Salvador

Catedral y torre de Èrice e interior de la iglesia del Salvador.

Volvimos a Trapani a comer, aunque era un poco tarde. De hecho, en el restaurante al que fuimos (cuando tenga la Lonely Planet a mano os digo cómo se llamaba) nos dieron de comer con la condición de tomar sólo un segundo plato –el que ellos quisieron–, aunque, al final, el precio de la comida fue como si hubiéramos tomado de todo. Aún así, hay que reconocer que estaba rico.

Calle de Èrice Calle de Èrice Calle de Èrice

Un paseo por las calles de Èrice.

Iglesia de San Giuliano

Vista de San Giuliano desde el Jardín del Balio.

La tarde del lunes decidimos dedicarla a Èrice, un pequeño pueblo medieval situado en lo alto del monte San Giuliano, desde el que se disfruta de unas panorámicas excelentes (cuando no hay niebla) y que está maravillosamente conservado. Merecen la pena la Catedral, el Jardín del Balio, el Castillo de Venus y Santa Orsola (aunque esta última iglesia no tuvimos tiempo de verla). De todos modos, lo mejor es pasear por el pueblo, por sus calles perfectamente empedradas y tomar un refresco o algún pastel típico en sus cafeterías y pastelerías. Al pueblo se puede subir en coche (fuimos por un camino tan tortuoso como bonito) o en teleférico desde Trapani (no escogimos esta opción porque el día anterior había ardido parte de la ladera).

Castillo de Venus Niebla

Junto al castillo de Venus, en cuestión de segundos se pasa de unas vistas espléndidas a una niebla que lo cubre todo.

Marionetas Torre de San Giuliano Castillo

Marionetas en una tienda de recuerdos, el campanario de San Giuliano y la entrada al Castillo de Venus.

Calle de Èrice Chico y perro

Un señor cepilla a su perro en una calle de Érice y un chico en una terraza anima al suyo a mirar a la cámara para salir en la foto.

Después de la visita a Èrice, volvimos a Trapani. Cenamos magníficamente en la Trattoria Fontana (via San Giovanni Bosco, 22, junto a la Estación). Sentados en una mesa de la terraza del restaurante dimos buena cuenta, con una botella de un buen blanco siciliano, de ensalada de pulpo, atún, etc.

Fuente en el Mercado del Pescado

Fuente en el Mercado del Pescado de Trapani.

Nada más terminar la cena, al dar la vuelta a la esquina, nos encontramos con un puesto de venta de melones –era ya medianoche– con toda la familia reunida alrededor del negocio. Es una de las fotos que más me gustan de las que hice este viaje (junto con la de la señora cruzando la calle en Èrice y una de Cefalú).

Terminamos la noche paseando por via Garibaldi, el corso Vittorio Emanuele y via Torrearsa (Trapani –que sorprendentemente posee una animada vida noctura–, tiene un par de calles principales donde se desarrolla casi toda la actividad, como ocurre en la mayoría de las ciudades de Sicilia), y tomamos un helado y un granizado en la terraza de una heladería que estaba junto a nuestro apartamento, a 20 metros de la plaza Garibaldi (en la esquina de vico Pesce con via Roma).

Puesto de melones

Puesto de melones en Trapani

El martes tocaba viaje largo (Selinunte, Scala del Turchi, Piazza Amerina), pero esa es historia para la segunda parte.

P.D.: En la última parte del diario fotográfico del viaje, colgaré las fotos de Trapani (iglesias, calles, edificios singulares), ya que fue realmente el último día el que aprovechamos para ver a fondo la ciudad.