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Calascibetta

Vista de Calascibetta, desde Enna

El miércoles nos levantamos temprano para llegar antes que las hordas de turistas a la Villa Romana de Casale (Patrimonio de la Humanidad). En la entrada –eran las 9 de la mañana–, había un siciliano mayor, gordete, con su sombrero y su puro, que nos hizo señas para que nos acercáramos. Cuando estuvimos a su altura, nos dijo en italiano que ese día no abrirían hasta las 3 de la tarde. No nos dio ninguna explicación. Como no podíamos pasar el día tirados, esperando a que abrieran la villa para ver los mosaicos, decidimos, ya que nos quedaba de camino, ir a ver Enna.

Castillo de Lombardía Nosotros en Enna Vista de Enna

Vitsta del interior del castillo, Fernando y yo en la torre Pisana y vista de Enna desde el Castillo.

Esquelas

Esquelas en una calle de Enna

Enna es un pueblo que se levanta sobre un monte y desde el que, en días despejados, se puede ver casi toda Sicilia (vale, he exagerado un poco).

Lo más interesante de la ciudad es el Castillo de Lombardía y la torre Pisana, la Catedral, la Torre de Federico II y varias iglesias distribuidas por la via Roma.

Torre Pisana Torre Pisana

Torre Pisana (Castillo de Lombardía)

El Castillo de Lombardía fue uno de los principales puntos de defensa de la Sicilia medieval. De origen árabe, fue restaurado por los normandos y Federico II, en el siglo XII, levantó un complejo amurallado con torreones, de los que queda especialmente bien conservada la Torre Pisana. Delante del castillo, convertido en un mirador, están las ruinas de lo que fue el Templo de Ceres.

Boda en la catedral de Enna Catedral de Enna. Interior

Interior de la catedral de Enna, durante la celebración de una boda.

Catedral de Enna Santa Chiara Santa Chiara

Fachada de la Catedral de Enna y fachada e interior de Santa Chiara.

San Giovanni

Interior de San Giovanni

El paseo que dimos desde el castillo hasta el centro de la ciudad nos permitió ver algunos de los edificios más interesantes de la ciudad, como la Catedral (levantada en 1307 por la reina Leonor, devastada por un incendio y reconstruida posteriormente en formas renacentistas), la iglesia de San Giovanni o la de Santa Chiara (actualmente es un memorial de los caídos en las dos guerras mundiales).

Santa Chiara Santa Chiara La colada del cura

Interior de Santa Chiara y “la colada del cura”.

Fuente del Amenano

Fuente del Amenano

Después del agradable paseo por Enna, nos pusimos de nuevo en ruta, camino de Siracusa. La siguiente parada, aprovechando que se acercaba la hora de la comida, iba a ser Catania.

Catania es la segunda ciudad de Sicilia y, aunque tiene fama de insegura y ha crecido bastante mal, su casco histórico está muy bien cuidado (fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2002).

Decidimos comenzar la visita por la Pescheria (estaban a punto de cerrar, recoger y hacer limpieza), mercado histórico heredero de los zocos islámicos, donde se mezclan ruidos, olores, colores, … Aprovechamos para comer en la Trattoría La Paglia (Via Pardo, 23), que está en el mismo mercado del pescado, y disfrutamos de unos fantásticos espaguetis vongole (qué almejas más ricas) y de un atún que estaba exquisito.

Mercado del pescado de Catania

Los vendedores empiezan a recoger los puestos del mercado de pescado.

Catedral de Catania Catedral de Catania

Catedral de Catania y fuente del Elefante.

Catedral de Catania Catedral de Catania Catedral de Catania

Interior de la catedral de Catania.

Catedral de Catania

Capilla de la Catedral de Catania.

Badia di Santa Agueda

Badia di Santa Agata

Después de comer, dimos el paseo turístico.

Empezamos por la Piazza del Duomo, en la que se puede ver la Catedral (erigida entre 1078 y 1093 y reconstruida en varios siglos –fachada barroca de Vaccarini, cúpula del siglo XVIII), el Palacio de los Elefantes (sede del Ayuntamiento), varios palacios, la fuente Amenano (se alimenta del río que le da nombre) y la fuente del Elefante (símbolo de Catania).

Casi al lado de la Catedral está la preciosa Badia di Santa Agata (obra maestra de Vaccarini). Seguimos por la Plaza de la Universidad y recorrimos la Via Vittorio Emanuele II y la Via Teatro Greco, donde se encuentra el Teatro Romano y el odeón.

Fuente del Elefante Palacio de la Universidad

Palacio de los Elefantes (Ayuntamiento), fuente del Elefante y Palacio de la Universidad.

San Francesco Teatro romano

Iglesia de San Francesco y corredor interior del Teatro Romano de Catania.

Teatro romano Teatro romano

Teatro romano de Catania.

Monasterio de los benedictinos

Monasterio de los benedictinos

Por último nos acercamos hasta San Nicoló (la iglesia se inició en 1687 y su fachada permanece inconclusa) y el convento de los benedictinos (el tercero más grande de Europa y actualmente sede de la Facultad de Filosofía y Letras), cuyo edificio actual, que sustituyó al devastado por el terremoto, es de 1703 e intervinieron en él arquitectos de la talla de Amato, Benedetto, Battaglia o Vaccarini.

Los balcones de su fachada son espectaculares, así como la decoración de la entrada y los claustros (aunque al utilizarse como Universidad, ha perdido parte de su encanto).

San Nicoló Monasterio de los benedictinos. Balcón. Monasterio de los benedictinos

San Nicoló y detalles del monasterio de los benedictinos (balcón e interior).

Terminada la corta visita a Catania, cogimos el coche hacia Siracusa, destino en el que pasaríamos un par de días y que será la parte central de la próxima entrega del diario del viaje.

Monasterio de los benedictinos

Escaleras de entrada al monasterior de los benedictinos (Catania).

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