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BeaumarchaisEl sábado por la tarde fuimos a ver Beaumarchais, la nueva propuesta de Flotats en el Teatro Español (íbamos a ir la semana anterior, pero suspendieron las funciones por “problemas técnicos”). Tenía la casi plena seguridad de que me iba a gustar y, por eso, me planteé los motivos por los que las obras que dirige Flotats suelen ser un mecanismo perfectamente engranado.

Flotats es un gran actor, un excelente director y, sobre todo, elige unos textos francamente buenos. Un punto muy importante es que, aunque las historias pueda tener algún altibajo, los personajes pricipales tienen una vida tan fascinante que suplen cualquier pequeño problema que pueda haber en la representación.
Y así ocurre con este Beaumarchais, personaje fascinante que fue relojero, escritor, dramaturgo (Las bodas de Fígaro y El barbero de Sevilla son dos de sus obras más famosas), editor, músico, político, negociante, espía, armador de barcos, etc., etc. Un personaje así –con un texto bien hilvanado como el de Sacha Guitry (traducido por Mauro Armiño)–, hace difícil que el resultado no sea bueno.

Escena de Beaumarchais

La puesta en escena es, cuando menos, curiosa: la iluminación (de Vinicio Cheli), como en las anteriores representaciones que he visto de Flotats, es sencilla, pero magnífica (esa luz de la ventana de la cárcel proyectada sobre el suelo junto a un Beaumarchais preso y moviéndose para indicar cómo van pasando los días de su reclusión es un recurso buenísimo); y los decorados (escenografía de Ezio Frigerio y Massimo Listri) son proyecciones sobre el fondo del escenario, cubriéndolo completamente (perspectivas de las habitaciones donde se desarrollan los hechos e imágenes de un libro para presentarnos cada escena y, de un modo muy logrado, mostrarnos también el paso del tiempo). No debo de dejar de comentar el magnífico vestuario, de Franca Squarciapino, cuidado hasta el último detalle.

El otro punto fundamental, junto a lo comentado anteriormente, son los actores (32 nada más y nada menos), que están impecablemente dirigidos por Flotats. Personalmente destacaría (aparte de a Josep-Maria Flotats) a Richard Collins-Moore (especialmente en su papel de ama de llaves inglesa), a Ramón Barea (como Luis XV), a Carmen Conesa y a Raúl Arévalo, aunque los demás (Constantino Romero, María Adánez, etc.) están a un gran nivel también.

Razas

Razas, de David Mamet

En definitiva, un gran espectáculo teatral que merece la pena ir a ver. Quizá no llegue al nivel de La cena y quizá tengan razón aquellos que dicen que es un texto demasiado didáctico (aunque para mí lo didáctico del texto es más bien un punto a su favor, al igual que esos toques de vodevil de alguna de sus escenas), pero, en conjunto, es una de las mejores obras que he visto este año en Madrid.

La siguiente obra que quiero ir a ver es RAZAS, lo nuevo de David Mamet que han estrenado en el Matadero (Naves del Español). Dirige Juan Carlos Rubio y los actores son Toni Cantó, Bernabé Rico, Emilio Buale y Montse Plá. ¡Ah, y Avenue Q para FIn de Año!

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