Etiquetas

, , , , ,

Personajes en el metro de Nueva York.

Mira a través de la farsa de los populistas: vota progresista.

El sábado por la mañana, después de desayunar en el hotel, cogimos el metro camino del Brooklyn Museum, para ver la exposición de Keith Haring, un artista que nos gusta especialmente (en el viaje de 2009 fuimos a la zona Este de Harlem para ver su mural “Crack Is Wack“).

Ya antes de llegar al museo, empecé a hacer alguna foto, como la de un camión incitando al voto progresista o la de algún personaje interesante en los andenes del metro.

Después de ver la expo de Haring y de tomarnos un café en el museo, fuimos hacia el mercadillo de Fort Green, pasando antes por la Brooklyn Public Library, la Grand Army Plaza y el BAM. Estuvimos un rato paseando y curioseando por los puestos. Había varios sitios para comer (los de Motorino tenían un horno portátil para hacer pizzas), pero como llevábamos bastantes cosas encima, decidimos pasar por el hotel y tomar una pizza en Company (sí, nuestra pizzería favorita).

 

– Mural de Keith Haring y Museo de Brooklyn.

 

– La Biblioteca Pública de Brooklyn y el arco de la Grand Army Plaza.

Fa, Fa, Fa, Fa, FASHION!

 

– Juguetes y tipos de imprenta en el Fort Green Flea Market.

 

– La Brooklyn Academy Of Music (BAM) con la Williamsburg Savings Bank Tower al fondo, y Cris, Manu y Fer en el metro, de vuelta a Manhattan.

En Company tienes las mejores pizzas de Nueva York.

Cristina y Fernando en Park Avenue.

Tras la comida, había que aprovechar que el sábado por la tarde la entrada del Guggenheim es gratuita, así que pusimos rumbo al museo para ver la exposición de fotografías de Francesca Woodman. Nos hicimos antes una foto en Park Avenue, que es una de las calles más bonitas de esa zona, especialmente cuando llega la primavera.

.

Los pasillos del Guggenheim.

 

–Vistas del Guggenheim y del Metropolitan Museum.

Tras la visita al Guggenheim (un museo tan bonito como incómodo), dimos un paseo por el lateral del Central Park, pasamos por delante del MET y por la Apple Store de la Quinta Avenida, hice una foto al interesante edificio de fachada acristalada y curva que está en la calle 58 (entre la 5ª y la 6ª) y volvimos al hotel a descansar un rato.

Atardecer en Central Park.

Interior del Red Rooster.

Quedaba la cena en Red Rooster, uno de los restaurantes de moda en Nueva York (en Harlem) que dirige el chef Marcus Samuelsson, y en el que han estado personajes públicos como Obama. Tanto la decoración, como el ambiente y la comida merecen la pena. Al salir del restaurante, pasamos por delante del Lenox Lounge (un local clásico de jazz en Harlem) y cogimos un taxi al hotel, que ya tocaba descansar de verdad.

 

– El Red Rooster y El Lenox Lounge, dos locales que hay que visitar en Harlem.

El puente George Washington, visto desde Fort Tryon Park.

The Cloisters.

El domingo por la mañana cogimos el metro hacia Fort Tryon Park, para visitar The Cloisters (el conjunto de iglesias y monasterios de los siglos XII al XV que los americanos se llevaron piedra a piedra de Europa y montaron de nuevo, sin mucho criterio, en el Noroeste de Manhattan). Tuvimos un pequeño despiste y casi acabamos en el JFK, pero reaccionamos a tiempo.

 

– Dos vistas de Fort Tryon Park, uno de los parques más bonitos de Nueva York (y hay unos cuantos).

 

– Cuando se está en The Cloisters, a uno le cuesta creerse que sigue en Nueva York.

Es verdad que cualquier iglesia española o europea le da mil vueltas al parque temático de The Cloisters, pero hay que reconocer que el parque en el que se encuentra el conjunto arquitectónico es precioso (y las vistas del río Hudson y el puente George Washington merecen mucho la pena).

Escenas del metro de Nueva York (en la línea que queda más cerca de Fort Tryon Park).

El lago de Central Park.

Terminada la visita a The Cloisters, bajamos a comer al Shake Shack que hay cerca del Museo de Historia Natural y después dimos un paseo por un espléndido Central Park soleado y primaveral (es uno de los lugares de Nueva York que uno no se cansa de visitar). Una pareja de recién casados en un carruaje, saltimbanquis, un hombre con una maqueta de un barco a cuestas, … En Central Park, cada paseo es una pequeña historia.

 

Una tarde soleada en Central Park.

Una escultura del MET.

Tras el paseo por el parque, fuimos al MET (la entrada del MET vale para The Cloisters si se visitan el mismo día –y se paga la voluntad–) para ver dos exposiciones: la colección de arte de la familia Stein (Picasso, Matisse y el avant-garde parisino) y Naked Before The Camera (fotografías de todas las épocas sobre el desnudo). Aquí es donde hice una de las fotos de este viaje que más me gustan.

“Naked Before The Camera” (Desnuda ante la cámara).

Terminada la visita al MET, dimos un largo paseo para coger el funicular de Roosevelt Island y recorrimos parte de la isla, desde la que se puede ver la zona de la ONU y otras vistas de Manhattan (además, coincidimos con la celebración de una boda y la novia posó sonriente para mi cámara).

 

– El funicular de Roosevelt Island.

 

– Una novia posa para mi cámara en Roosevelt Island. En la otra foto, Cristina y Fernando en el paseo de la isla.

Paseando por Roosevelt Island.

Vinegar Hill House.

El domingo ya tocaba a su fin. Después de un merecido descanso en el hotel, nos fuimos a cenar a Vinegar Hill House, un restaurante de Brooklyn (muy cerca de Dumbo) que nos habían recomendado hace ya tiempo Isa y David y que es de lo mejorcito que nos hemos encontrado en Nueva York. Decoración, ambiente y, sobre todo, la comida, que estaba deliciosa.

Exterior del coqueto restaurante Vinegar Hill House.

El lunes iba a estar dedicado principalmente a las compras y a pasear por el Soho, el Lower East Side, etc., pero eso será parte de la próxima crónica.