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Live Your Dreams

Después de casi cuatro días de museos y actividades lúdico-culturales, el lunes habíamos pensado en dedicarlo a compras y a pasear por la ciudad.

La primera imagen de la mañana, bajando hacia el Soho, fue un anuncio en una cabina telefónica. El protagonista de la campaña publicitaria era la rana Gustavo y este era el texto del cartel: “Come moscas. Tiene una cita con una cerda. Estrella de Hollywood”.

Un poco antes habíamos entrado en una tienda de GAP para comprar una sudadera al sobrino de Fer y una camiseta de Flash Gordon (chulísima) a nuestro amigo Antonio.

 

– Rodaje de “Person of Interest” en Washington Square y vista de la plaza.

Justo al llegar a Wahington Square nos encontramos con el equipo de rodaje de la serie Person of Interest (en las casas de esta plaza se han rodado escenas de muchas películas). La plaza sigue tan bonita como siempre.

 

– El arco de Washington Square, puerta de la Quinta Avenida, e interior de la tienda Supreme.

Ya en el Soho, fuimos a la tienda de Apple a comprar un iPad, entramos en Kid Robot para buscar un par de regalos (soy fan de los muñequitos de vinilo) y nos dirigimos hacia la zona de Nolita, a la tienda de Supreme, para comprarle una gorra a nuestro amigo Alberto. Allí, en Lafayette Street, se puede ver uno de los mejores grafitos que hay actualmente en Nueva York, obra de D’Face (no os perdáis su web).

“Love Her Hate Him” (D*Face)

Habíamos quedado para comer con Cris y Manuela en Torrisi (un italiano que nos habían recomendado), pero ya estaba cerrado, así que fuimos al local de al lado, The Grey Dog, que fue todo un acierto (unos sándwiches muy ricos).

 

– Torrisi y The Grey Dog, dos restaurantes en Mulberry Street.

Después de comer nos adentramos en el Lower East Side. Vimos a unos grafiteros en plena acción, alguna tienda curiosa, gente más curiosa aún (a alguno no le sentó muy bien ser fotografiado), y nos dirigimos a Orchard Street, una calle que hay que visitar.

¿Y tú qué miras?

 

– Los camareros hipster de The Grey Dog y unos grafiteros en plena acción, en el Lower East Side.

Casa de inmigrantes (Tenement Museum)

En Orchard Street está el Tenement Museum (dedicado a las familias que emigraron a Nueva York y se establecieron inicialmente por el Lower East Side) y hay excelentes –aunque caras– tiendas de ropa y cafeterías. Merece la pena entrar en la tienda que hace esquina con Broomer Street y en la cafetería que tiene justo enfrente (con un ventanal chulísimo). También estuvimos en By Robert James (nuestro amigo David conoce al dueño y nos la recomendó).

Ventanal de una cafetería de Orchard Street (esquina con Broomer Street).

 

– Excelente tienda de ropa (cara) y floristería en Orchard Street esquina con Broomer St., y antiguo mural en Ludlow Street.

No quería dejar de pasar por Ludlow Street, calle famosa, en la que vivió y murió Tim, el hermano de Suzanne Vega, al que dedicó la estupenda canción cuyo título es el nombre de la calle.

Seguimos el recorrido por China Town, nos paramos a ver unas zapatillas en una de las muchas tiendas que hay por la zona y continuamos hasta Clic, una excelente librería de fotografía y galería de arte en la que compré un par de libros (el de Ron Galella está genial).

– Mercadillo en Chinatown.

 

– Típico aparcamiento de Manhattan y vista del nuevo edificio de Gehry desde Canal Street.

El día estaba llegando a su fin. Nos separamos otra vez en Broadway Street y después fuimos al hotel a recoger a Cristina para ir a cenar a Motorino, una pizzería que la teníamos entre las imprescindibles de Nueva York, pero que ha bajado bastantes enteros (bueno, al menos mereció la pena por la cerveza Porkslap, que tiene un logo que hará historia).

 

– Cena en Motorino: pizza de coles de Bruselas y cerveza Porkslap.

En este cartel de obra junto a la Zona Cero se pueden ver monigotes de los semáforos decasi todo el mundo.

El martes lo comenzamos en la Zona Cero, donde ya se puede observar una casi terminada Freedom Tower. Aprovechamos para sacarnos unas fotos junto a unos carteles con los monigotes de los semáforos de distintas ciudades del mundo (Fer imitó la portada del disco de Lee Ranaldo) y, después, pasamos por el parque que hay junto al City Hall.

 

– El rascacielos más alto del mundo (en construcción) y el que lo fue hasta 1930.

– El parque del City Hall, otro más de los estupendos parques de Nueva York.

Bajando hacia Battery Park, entramos en St. Paul’s Chappel (su historia reciente está ligada al atentado del 11 de septiembre de 2001) y en la Trinity Church, dos iglesias que suponen un gran contraste con su entorno y que merecen la pena ser visitadas.

 

– St. Paul’s Chappel y Trinity Church.

– St. Paul’s Chappel.

Tocaba también ver Wall Street (en ninguna de las anteriores visitas habíamos visto la Bolsa de Nueva York –la verdad es que nunca hemos tenido un especial interés por esa zona de Manhattan–).

Desde allí seguimos bajando, pasando junto a uno de los edificios más antiguos de la ciudad (Fraunces Tavern Museum) y paramos un momento para decansar en el muelle donde se coge el Ferry a la Estatua de la Libertad.

 

– La Bolsa de Nueva York y Fruances Tavern Museum.

Memorial por los caídos en la guerra de Vietnam.

Continuamos nuestro paseo por delante del impresionante memorial a los caídos en Vietnam y llegamos hasta South Street Seaport, donde paramos de nuevo (Cris y Manuela no podían aguantar sin entrar en A&F).

 

– Manuela, Cris y Fer posando delante de un ferry y zona de salida del ferry a Staten Island.

Nueva York, ciudad de contrastes.

Para comer decidimos acercarnos a Dumbo. Fuimos al antiguo Dumbo General Store, que ahora se llama Al Mar y está más centrado en comida italiana. La decoración no ha variado mucho y los sándwiches que comimos estaban ricos (aunque no superaron al de roastbeef que nos tomamos el año pasado).

 

– Comida en el restaurante Al Mar y vista del puente de Brooklyn.

Judíos ortodoxos y el Manhattan Bridge.

Al terminar la comida, era obligado un paseo por Dumbo y el parque del Puente de Brooklyn. Hicimos, como no, la famosa foto del puente de Manhattan y descubrimos con desagrado que han plantado un antiguo tiovivo junto al puente de Brooklyn. Si sólo fuera el tío vivo, a lo mejor hasta quedaba bien, pero han hecho una explanada de hormigón y un cubo horrible de acero y cristal que protege al tíovivo, pero anula las vistas).

Siempre que estoy aquí, me acuerdo del cartel de “Érase una vez en América”.

Tras la visita al parque (coincidimos con muchas familias de judíos ortodoxos), fuimos a The Powerhouse Arena (otra de mis librerías favoritas) y entramos en una nueva tienda de cupcakes, que se llama One Girl Cookies. Como era obligado, volvimos a Manhattan cruzando a pie el puente de Brooklyn, dando así por casi terminado el día.

 

– Vestíbulo y sala de conciertos del Radio City Music Hall.

Faltaba, nada más y nada menos, el conciertazo de PULP en el Radio City Music Hall, que fue uno de los mejores momentos de este viaje. La sala es impresionante, tanto por su decoración como por su acústica, y nunca habíamos escuchado un concierto con un sonido tan bueno. Fue el mejor broche de un viaje que ya casi llegaba a su fin.

¡ P U L P !

P.D.: Después del concierto, aún tuvimos tiempo de ir a cenar al Shake Shack que está en el distrito de los teatros.

Gitterman Gallery.

Y legó el miércoles, el último día del viaje. Lo aprovechamos para hacer unas últimas compras y para visitar un par de sitios. Entre ellos, la Gitterman Gallery (está en la 75 con Lexington Avenue), donde había una exposición del fotógrafo Adam Bartos. La exposición nos gustó, pero lo que realmente nos encantó fue la propia galería: una casa de dos pisos con un patio ajardinado y unos ventanales impresionantes; un sitio ideal para vivir.

 

– Los dos pisos de la espléndida Gitterman Gallery.

Después de la exposición de fotografía, nos fuimos hasta la Grand Central Station. Aprovechamos que allí han abierto un nuevo Apple Store (teníamos que comprar un iPad a nuestro amigo Mario) y, de paso, volvimos a disfrutar de la impresionante estación de tren y del Chrysler Building, el rascacielos más bonito de Nueva York.

Chrysler building.

 

– Interior de la Grand Central Terminal y fachada exterior, con el antiguo edificio de la PanAm a su espalda.

Sala de la Grand Central Terminal.

Quedamos para comer con Cris y Manuela en Torrisi, pero, de nuevo, estaba cerrado. Decidimos ir a Kesté Pizza & Vino, una pizzería que está en Bleecker Street y que es da las buenas de Nueva York. Tras la comida, nos acercamos a nuestra pastelería favorita, Amy’s Bread, que está en la misma calle (dimos buena cuenta de las tartas).

 

– Kesté y Amy’s Bread, una pizzería y una pastelería de Bleecker street que son de obligada visita.

Y ya no nos quedaba tiempo para mucho más. Manuela pilló un taxi para acercarse a Armani a comprar un traje que había visto el día anterior y nosotros nos fuimos al hotel, andando desde Bleecker Street.

Termina aquí la crónica de nuestro quinto viaje a Nueva York (el más largo y el que se nos ha hecho más corto). Seguro que volveremos más pronto que tarde, pero antes caerá una crónica sobre Berlín, nuestro próximo destino.

Espero que hayáis disfrutado de la crónica y de las fotos y que os pueda servir de guía si decidís visitar una de las ciudades más impresionantes del mundo.

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