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Coney Island

Una señora pasea con su bebé por el Paseo Marítimo de Coney Island.

Tenía razón Aída: aunque sea febrero y las atracciones estén cerradas, merece la pena ir a Coney Island y a Brighton Beach.

Señora y perritoEl martes por la mañana cogimos el metro hasta Coney Island (se tarda unos 50 minutos desde el centro de Manhattan –nosotros tardamos unos minutos más porque Fer vio una bolsa abandonada en el vagón y decidió que era mejor bajar y esperar al siguiente tren–).

Nada más llegar y salir de la estación de metro, nos topamos con un precioso mural y, casi a continuación, con el famoso Nathan’s, un local de perritos calientes que abrió en 1916 y que dicen que es el primero de Estados Unidos. A partir de ahí, todo lo que vimos tiene muy poco que ver con el resto de Nueva York.

Mural de Coney Island Mural de Coney Island

A la salida de la estación de metro de Coney Island, lo primero que verás es este bonito mural.

Nathan's Nathan's

Nathan’s es uno de los locales más antiguos de Hot Dogs de Estados Unidos.

Coney Island Coney Island

El Paseo Marítimo de Coney Island en febrero.

Coney IslandEl paseo marítimo es espectacular, con un magnífico suelo de madera, cuidadísimo, amplio, … Es una delicia pasear por allí, aunque sea bajo cero. Y el parque de atracciones –no abre hasta medidos de abril– tiene su encanto: hay atracciones y locales que parecen abandonados y otras zonas en las que están trabajando para abrir en abril con nuevas máquinas. La Wonder Wheel o la montaña rusa Cyclone hacen que uno imagine otros tiempos (el Coney Island de las fotos de Weegee), y sienta melancolía de lo que fue, aunque no lo haya vivido.

Wonder Wheel Coney Island

La noria Wonder Wheel, un puesto de hamburguesas y otras atracciones de Coney Island.

Cyclone

La montaña rusa Cyclone, otro de los clásicos de Astroland.

Wonder Wheel

La noria Wonder Wheel resulta impresionante en el entorno de Coney Island (incluso en invierno, sin las cabinas colgando).

Parking

Más vale no aparcar aquí.

Por el paseo se puede ver gente muy curiosa (como la chica del perrito), pero lo verdaderamente interesante comienza al pasar la zona del Acuario. Uno se siente trasladado a otro país. Empieza a ver a parejas ataviadas con gorros y abrigos de piel y a gente mayor transistor en mano, escuchando emisoras ¡¡en ruso!!

Tatiana

Una pareja pasea por delante de Tatiana, en cuyo frente se refleja Brighton Beach.

Ruso

Anuncio en ruso y en inglés.

La zona de Brighton Beach, de emigrantes en su mayoría rusos, es un mundo aparte dentro de Brooklyn: el restaurante más conocido del Paseo Marítimo es el Tatiana (también es un night-club), pero hay que ir hasta la avenida principal para ver los letreros de los anuncios y de las tiendas en ruso (a veces es necesario pellizcarse para darse cuenta de que uno sigue en Nueva York).

Brighton Beach Brighton Beach

Detalle art decó de un edificio de Brighton Beach y tienda con todos los letreros en ruso.

Terminado el largo paseo por Coney Island y Brighton Beach, nos dirigimos a Dumbo para comer, aunque paramos antes en la zona de Cobble Hill / Brookly Heights y dimos un paseo por Atlantic Avenue, Pacific Street, Smith Street, etc. (hay tiendas muy interesantes, galerías de arte, restaurantes, …).

Dumbo General Store Dumbo General Store

En Dumbo hay locales muy chulos para comer algo, tomar una cerveza, etc. (el de las fotos es Dumbo General Store).

Manhattan Bridge

Manhattan Bridge.

Ya en Dumbo, pasamos por delante del restaurante Superfine (en el 126 de Front Street) para ir a PS Bookshop a ver libros de fotografía y arte de segunda mano (se había trasladado a otro local más grande de Front Street), entramos en Stewart/Stand, una tienda de artículos de diseño, y terminamos comiendo un riquísimo sandwich de pastel de carne en Dumbo General Store, un local muy chulo en el 111 de Front Street.

Después de comer nos acercamos al Powerhouse Arena (galería, boutique y librería) a ver libros de fotografía, hice una foto (típica, pero chula) del Manhattan Bridge, pasamos por delante del famoso St. Ann’s Warehouse (y de la tienda de chocolates Jacques Torres) y nos dirigimos al puente de Brooklyn para cruzarlo por segunda vez (la primera había sido en 2007).

Powerhouse Arena St. Ann's Warehouse

The Powerhouse Arena y St. Ann’s Warehouse.

Gehry Gehry

El nuevo edificio de viviendas diseñado por Frank Gehry, tal y como se ve desde el puente de Brooklyn y a un pocas manzanas de su ubicación.

 

Lincoln Center

Lincoln Center

Lincoln Center Lincoln Center

Una chica con su perro, posando delante del Lincoln Center.

Time Warner Center

Torres del Time Warner Center

Ya en Manhattan, cogimos el metro para ir al Upper West Side, a ver el Lincoln Center (no lo habíamos visto en ninguna de las visitas anteriores) y, desde allí, fuimos paseando hasta el edificio del New York Times (la foto de la derecha es la vista que teníamos desde Columbus Avenue de las torres del Times Warner Center).

Estuvimos haciendo tiempo hasta las 8 (MUJI, Foot Locker, Times Square –y el impresionante Toys R Us con la noria enorme que tiene dentro de la tienda–, etc.), hora a la que empezaba en el Longacre Theatre el musical La Cage Aux Folles, con un espléndido Harvey Fierstein.

Terminado el musical, nos fuimos a 5 Napkin Burger, otro famoso local de hamburguesas de Nueva York que, por las hamburguesas que cenamos esa noche, tiene merecida la fama.

NYT Longacre Theatre

Una de las entradas del edificio del New York Times y el Longacre Theatre, donde vimos La Cage Aux Folles.

5 Napkin Burger 5 Napkin Burger

Así de lleno estaba el 5 Napkin Burger, un martes… ¡¡a las 5 y media de la tarde!!

El martes llegó a su fin y sólo quedaba la mañana del miércoles.

Aprovechamos el último día para realizar compras que teníamos pendientes (fuimos a Macy’s a comprar ropa de Levi’s para el sobrino de Fernando y yo tuve la suerte de encontrar unas Converse y unos Timberland de mi talla muy chulos y baratísimos).

Company Company

En Chelsea está COMPANY, una de las mejores pizzerías de Nueva York.

Músicos

Músicos en el Metro de NY.

Finalizadas las compras, comimos en nuestra pizzería favorita, Company, que está muy cerca del hotel. Fue el remate perfecto para nuestra cuarta visita a la ciudad de Nueva York que, con seguridad, no será la última (tengo ganas de ver la segunda fase del parque High Line –abre en abril–, el nuevo edificio del Whitney que ha diseñado Renzo Piano –está en construcción–, etc., etc., etc.).

I Love NY!

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